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Judith de la Torre Mckinney

Adjunta de Nefrología en la Fundació Althaia, Manresa (Barcelona). Licenciada en Medicina por la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona. Especialista en Nefrología por el Hospital Universitari Vall d'Hebron, de Barcelona (2003-2007). Desde 2013 es adjunta de Nefrología en la Fundació Althaia, de Manresa (Barcelona). Es miembro de la Sociedad Española de Nefrología.

12 de junio de 2019 | Artículos

La vitamina D es una de las principales hormonas reguladoras del metabolismo del hueso y la homeostasis del calcio.

El descubrimiento de la expresión del receptor de la vitamina D (VDR) en numerosos tejidos no relacionados con el metabolismo fosfocálcico, como las células pancreáticas, la próstata, las mamas y las células inmunitarias, han aumentado el conocimiento sobre los múltiples efectos autocrinos y paracrinos que esta hormona ejerce sobre dichos tejidos y su implicación en la regulación del sistema inmune, del cardiovascular y de la oncogénesis1,2,3, entre otros.

El VDR se ha identificado en el ámbito del tejido muscular4, actuando a través de dos mecanismos: la denominada vía genómica, a través del receptor nuclear; y la vía rápida, no genómica, a través del receptor de membrana. De esta manera, la vitamina D aumenta la captación intracelular de calcio e induce la hipertrofia, promoviendo la diferenciación y la proliferación de las células musculares5.

Biopsias de músculo esquelético en adultos con deficiencia de vitamina D muestran atrofia de las fibras musculares tipo II6, con ensanchamiento del espacio interfibrilar, infiltración grasa y fibrosis7.

Varios estudios observacionales8,9 han investigado la relación entre la concentración de la vitamina D y la capacidad física, tanto en individuos sanos como en pacientes con enfermedades crónicas, como es el caso de la insuficiencia renal (IRC), y muestran una relación directa entre los niveles bajos de esta hormona y una menor fuerza muscular.

En esta línea, se han llevado a cabo ensayos aleatorizados y controlados (Randomized Controlled Trials, RCT), para intentar determinar si la suplementación con vitamina D mejoraría la función muscular. Se trata, en la mayoría, de estudios con un reducido número de pacientes, en diferentes poblaciones, con resultados dispares10. El meta-análisis de Muir et al11., que incluyó 13 RCT en individuos mayores de 60 años, mostró un beneficio sobre la fuerza y el balance muscular con la suplementación de vitamina D. Sin embargo, en otro metaanálisis que incluyó 17 RCT en individuos de todas las edades, la suplementación solo mostró beneficios en aquellos sujetos con niveles muy bajos de vitamina D sérica, por debajo de 10 ng/mL12.

La sarcopenia, definida como una reducción en la masa muscular esquelética con pérdida de fuerza muscular y de su función13, aumenta a medida que disminuye el filtrado glomerular14, y es altamente prevalente en pacientes con estadios avanzados de la IRC15. La mayor activación del sistema ubiquitina-proteosoma, caspasa-3, lisosomas y miostatina, aumenta la degradación proteica. Estas vías pueden activarse en el contexto de complicaciones asociadas con la IRC, como la acidosis metabólica, el estado inflamatorio y los incrementos en los niveles de angiotensina II16.

La sarcopenia se relaciona además con una mayor fragilidad y con eventos cardiovasculares17, lo que se asocia a mayor mortalidad.

En este sentido, se ha demostrado que los programas de ejercicios combinados aeróbicos y de resistencia mejoran la capacidad física y de caminar, disminuyen los eventos cardiovasculares, se refleja en los parámetros nutricionales y causa una mejora en la calidad de vida18,19.

Dada la creciente evidencia de los efectos adversos de la reducción de la masa muscular, los esfuerzos deberían ir encaminados a establecer métodos de diagnóstico y monitorización estandarizados y asequibles en la práctica clínica, como la bioimpedancia o la absorciometría dual de rayos X19, y a iniciar medidas dirigidas a mejorar este estado, mediante el ejercicio o la suplementación con vitamina D.

 

Bibliografía

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  5. Ceglia MD. Vitamin D and its role in skeletal muscle. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2009;12:628-33.
  6. Boland R. Role of Vitamin D in skeletal muscle function. Endocr Rev. 1986;7:434-48.
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  8. Houston DK, Cesari L, Ferrucci, Cherubini A, Maggio D, Bartali B, et al. Association between vitamin D status and physical performance: the InCHIANTI study. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2007;62:440-6.
  9. Wicherts IS, van Schoor NM, Boeke AJ, Visser M, Deeg DJ, Smit J, et al. Vitamin D status predicts physical performance and its decline in older persons. J Clin Endocrinol Metab. 2007;92:2058-65.
  10. Halfon M, Phan O, Teta D. Vitamin D: Review on its effects on muscle strength, the risk of fall and frailty. Biomed Res Int. 2015;2015:953241.
  11. Muir SW, Montero-Odasso. Effect of Vitamin D supplementation on muscle strength, gait and balance in older adults: a systematic review and meta-analysis. J Am Geriatr Soc. 2011;59:2291-300.
  12. Stockton KA, Mengersen K, Paratz JD, Kandiah D, Bennell KL. Effect of vitamin D supplementation on muscle strength: a systematic review and meta-analysis. Osteoporosis International. 2011;22:859-71.
  13. McLean RR, Kiel DP. Developing consensus criteria for sarcopenia: an update. J Bone Miner Res. 2015;30:588-92.
  14. Foley RN, Wang C, Ishani A, Collins AJ, Murray AM. Kidney function and sarcopenia in the United States general population: NHANES III. Am J Nephrol 2007;27:279-86.
  15. Zhou Y, Hellberg M, Svensson P, Höglund P, Clyne N. Sarcopenia and relationships between muscle mass, measured glomerular filtration rate and physical function in patients with chronic kidney disease stages 3-5. Nephrol Dial Transplant. 2018;33:342-8.
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