La cafeína mejora la esperanza de vida en caso de enfermedad renal

Los pacientes que consumieron niveles más altos de cafeína presentaron una reducción de casi el 25% en el riesgo de muerte

El consumo de café es controvertido en el mundo de la salud. Hay informaciones que aseguran que su consumo, moderado, es beneficioso para la salud cardiovascular[i], la vista o incluso el hígado. Otras aseguran que su consumo, sobre todo en exceso, se relaciona con la ansiedad, la acidez estomacal y el empeoramiento de los sofocos menopáusicos[ii].

Ante estas controversias, instituciones como la Universidad PompeuFabra[iii], analizaban la información fiable disponible para determinar que la misma parece indicar un ligero efecto beneficioso del consumo de café en la salud, aunque la confianza en los resultados de la investigación es muy baja. Igualmente, insistían en que la única forma de saber a ciencia cierta si el café es o no beneficioso para la salud sería realizar un riguroso ensayo clínico, que para empezar tuviera en cuenta no solo las características del café, sino de las personas que lo consumen.

Así se ha hecho precisamente en un reciente estudio publicado en Nephrology Dialysis Transplantation[iv], que se ha centrado en el estudio del consumo de cafeína en las personas con enfermedad renal crónica, encontrando en este caso verdaderos efectos beneficiosos en el mismo.

Una población diana

La clave de este estudio parece estar en el conocimiento a fondo de las características de los pacientes. De esta forma, para el mismo se reclutó a 4.863 personas estadounidenses, que fueron observadas de 1999 a 2010. En comparación con las personas que consumieron una menor cantidad de bebidas que contienen cafeína, los consumidores de cafeína tenían más probabilidades de ser hombres, blancos no hispanos, tener un nivel de educación superior y un nivel anual más alto. Asimismo, con respecto a los factores dietéticos, ingirieron más potasio y menos carbohidratos y fibras y tuvieron una menor proporción de poliinsaturados: ácidos grasos saturados.

Teniendo estos datos en cuenta, se concluía la existencia de una asociación inversa entre el consumo de cafeína y la mortalidad por todas las causas entre los participantes con enfermedad renal crónica.

Efectos a nivel vascular

En concreto, en comparación con las personas que consumieron menos cafeína, los pacientes que consumieron niveles más altos de cafeína presentaron una reducción de casi el 25% en el riesgo de muerte en una mediana de seguimiento de 60 meses.

Tal y como declaraba Miguel Bigotte Vieira, uno de los autores principales del estudio, “la reducción de la mortalidad estuvo presente incluso después de considerar otros factores importantes como la edad, el sexo, la raza, el tabaquismo, otras enfermedades y la dieta. Estos resultados sugieren que recomendar a los pacientes con enfermedad renal que tomen más cafeína puede reducir su mortalidad”.

En cuanto a los motivos, el estudio aporta que el posible efecto protector de la cafeína podría estar relacionado con los efectos a nivel vascular, ya que se sabe que la cafeína promueve la liberación de sustancias, como el óxido nítrico, que mejoran la función del vaso.

El experto insistía en que, además, se trata de “una opción simple, clínicamente beneficiosa y económica, aunque este beneficio debería confirmarse de manera ideal en un estudio clínico aleatorizado”.