Un 25% de los pacientes con enfermedad cardiovascular tienen una enfermedad renal crónica relevante

La nefrogenética apareció en la década de 1980, cuando los avances en genética molecular se empezaron a aplicar a las enfermedades renales y se impulsó, de este modo, la investigación clínica de enfermedades renales hereditarias. Desde este momento, la cooperación entre los genetistas y los nefrólogos se hizo fundamental, no solo para la investigación genética (una buena descripción del fenotipo es el primer paso en los estudios moleculares), sino también para la asistencia clínica y el consejo genético.

Existe una gran variedad de enfermedades renales hereditarias que conforman un amplio campo dentro de la Nefrología en el que se han sucedido muchos adelantos en las dos últimas décadas. Estas enfermedades afectan a niños y a adultos por igual y, en algunos casos, suelen diagnosticarse en la infancia, pero su etapa final no se desarrolla hasta la madurez. Los avances en genética molecular han cambiado considerablemente la clasificación de las enfermedades renales glomerulares o quísticas hereditarias. Además, se han identificado nuevas enfermedades con manifestaciones fenotípicas, que pueden ser muy heterogéneas, gracias el estudio de las mutaciones de ciertos genes, lo que ha permitido perfeccionar la predicción del pronostico renal y extrarrenal, así como el consejo genético1.

Poliquistosis renal autosómica dominante

Ha sido durante las últimas décadas cuando el tratamiento de las enfermedades renales genéticas se ha convertido en una realidad. La enfermedad renal hereditaria más frecuente, la poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD), se presenta habitualmente en adultos, pero también existen algunos casos diagnosticados por nefrólogos pediátricos1. Cada hijo o hija de un progenitor afectado tiene el 50% de probabilidades de padecer la enfermedad. Su incidencia es de 1 cada 400-1.000 nacimientos vivos.

En la poliquistosis renal autosómica recesiva, la incidencia es de 1:20.000 nacimientos. Se presenta típicamente en la infancia, pero puede aparecer también en la niñez o en la adolescencia e incluso en edad adulta de forma menos severa. Siempre se asocia con fibrosis hepática que puede ser más o menos sintomática, pudiendo llegar a dar problemas severos de hipertensión portal que requieran descompresión portal o trasplante hepatorenal.

La esclerosis tuberosa es una enfermedad hereditaria autosómica dominante caracterizada por el desarrollo de angiomiolipomas renales y hepáticos, angiofibromas faciales, nódulos de Könen en uñas, manchas acrómicas cutáneas, astrocitomas cerebrales, lesiones corticales que condicionan epilepsia y retraso mental. El pronóstico renal es malo con necesidad de diálisis en la segunda o tercera década de la vida.

Dentro de las nefropatías tubulointersticiales, se conocen formas familiares con un perfil clínico muy heterogéneo, incluso dentro de la misma familia. Dado que en varias familias se constataba la presencia de quistes corticomedulares, y se diferenciaban claramente por la edad de comienzo, se acuñó el concepto de «Complejo Nefronoptisis-Enfermedad Quística Medular».

La nefronoptisis define las formas infantiles con herencia autosómica recesiva. Se trata de una enfermedad autosómica recesiva que constituye la causa más frecuente de ERC estadio V en las tres primeras décadas de la vida. La edad media de presentación de la IR son los 13 años.

Entre las nefropatías hereditarias no quísticas, tenemos el Síndrome de Alport, enfermedad del colágeno en el que se afectan siempre los riñones, frecuentemente el oído y, ocasionalmente, el ojo2.

La nefrogenética sin fronteras

Además de tener en cuenta a los genetistas y a los nefrólogos, no debemos olvidarnos de un tercer factor que es muy importante: el paciente y su familia. Los pacientes deben estar bien informados y a los familiares afectados les gusta compartir su experiencia y discutir con otros familiares afectados algunas cuestiones que pueden surgir durante las consultas genéticas o la interpretación de los ensayos clínicos. A los familiares también les gusta estar al corriente de los avances terapéuticos y colaborar en proyectos de investigación. Con este fin se crearon instituciones como la fundación de la poliquistosis renal en EE.UU. (Polycystic Kidney Disease Foundation) y la Asociación para la Información y la Investigación de las Enfermedades Renales Genéticas o AIRG en Francia (Association pour l’information et la recherche sur les maladies renales genetiques). AIRG-España se unió a AIRG-Francia, AIRG-Bélgica y AIRG-Suiza, quienes han colaborado recientemente en la creación de un registro europeo y un estudio sobre la cistinosis y el síndrome de Alport. La nefrogenética sin fronteras con nefrólogos, genetistas y familiares afectados europeos: un reto muy estimulante1.