Descubren que un medicamento relacionado con la regulación de la grasa evita la formación de cálculos renales en ratones

La litiasis renal es una patología sumamente frecuente, de tal manera que, aproximadamente, del 5-12% de la población de los países industrializados padece algún episodio sintomático antes de los 70 años1.

Sin entrar en los complejos mecanismos físico-químicos necesarios para la formación de los cálculos, la litiasis pasa necesariamente por una sucesión de etapas que concurren en la formación y el crecimiento del cálculo. La primera etapa es la de sobresaturación de la orina. La segunda fase es la de germinación cristalina. La siguiente es la de aumento de tamaño de las partículas formadas, ya sea por el crecimiento de los cristales o por la agregación de estos entre sí. Finalmente, la cuarta etapa es la de retención de una o varias de las partículas formadas en un túbulo renal, en la pared de una papila o en las vías urinarias. Se trata de la nucleación propiamente dicha del cálculo. A partir del núcleo así constituido el cálculo crecerá por cristalización local o por aumento de tamaño de los cristales formados por encima del grado de sobresaturación urinaria. Se han identificado tres vías que conducen a la formación de los cálculos: el sobrecrecimiento de las placas intersticiales de apatita (formación idiopática de cálculos de oxalato cálcico, hiperparatiroidismo primario, pacientes portadores de ileostomía y de intestino delgado resecado), los depósitos en forma de cristales en los túbulos (casi todas las causas de litiasis) y la cristalización libre en solución (cistinuria, hiperoxaluria)1.

Científicos japoneses han descubierto que un medicamento relacionado con la regulación de la grasa evita la formación de cálculos renales en ratones. Este trabajo inicial abre la posibilidad de desarrollar medicamentos que pueden ayudar a prevenir cálculos renales en individuos en riesgo. El trabajo se ha presentado en el 33° Congreso Anual de la Asociación Europea de Urología (EAU), llevado a cabo en Copenhague del 16 al 20 de marzo.
En concreto, los científicos administraron a 20 ratones 1 mg/kg del β3-agonista CL316243 durante 12 días. Después, los ratones,  en más de 20 controles, fueron inyectados con glioxilato, que causa la formación de cálculos renales. En varios momentos, los ratones fueron verificados para ver si habían formado cálculos: la formación de cálculos disminuyó a 17,0% en el grupo experimental, en comparación con los controles2.

«Este es un trabajo experimental por ahora», señala el investigador principal, el Dr. Teruaki Sugino, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de la Ciudad de Nagoya, Japón, «pero creo que esto puede abrir el camino al desarrollo de nuevos medicamentos que pueden detener el desarrollo de cálculos renales en personas en riesgo. Hasta, ahora solo hemos probado esto en ratones, pero en ratones parece funcionar”. “Pudimos analizar las diferencias bioquímicas entre el grupo de control y experimental, y descubrimos que el agonista β3 reducía la expresión de las moléculas de adipocitoquinas, que están asociadas con la inflamación»2.

Los investigadores creen que los ácidos grasos libres causan inflamación y efectos citotóxicos en los riñones, lo que promueve la formación de cálculos. Se sabe que los agonistas β3 provocan que las células grasas blancas (que se encuentran en exceso en las personas con sobrepeso y obesidad) se conviertan en células adiposas beige, que queman calorías extra, razón por la cual estas moléculas también se consideran para usos antiobesidad. Los investigadores sospechan que las células de color beige consumen ácidos grasos libres, que pueden ser la causa de la inflamación en los riñones que conduce a cálculos renales. Esto significa que los β3-agonistas tienen el potencial de prevenir no solo la obesidad, sino también los cálculos renales. Se trata de un trabajo animal, por lo que aún no se puede aplicar directamente a los humanos. La molécula no se ha probado para determinar su tolerabilidad, eficacia o costo. También, es un estudio inicial de «prueba de concepto», por lo que debe repetirse con un tamaño de muestra más grande2.