La enorme factura en salud del coronavirus ha venido también a agravar los problemas de los pacientes renales, ya que la combinación de ambos factores se está traduciendo en un aumento de la mortalidad y de la necesidad de someterse a diálisis y trasplantes. Y no solo eso, ya que también se constata que incluso personas que no tenían complicaciones previas están sufriendo patologías renales tras contraer el virus.

Los datos los aporta el Registro de Fracaso Renal Agudo-Covid-19 de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), que alerta de la elevada mortalidad de personas infectadas con coronavirus que ya padecían fracaso renal agudo (FRA), muy superior a la que se registra en el resto de pacientes hospitalizados. Esto además incrementa de una manera sensible la necesidad de someterse a tratamiento renal sustitutivo (TRS), durante una media de dos semanas, lo que a su vez obliga a prolongar la estancia en el hospital y contribuye a saturar el sistema sanitario.

En este registro impulsado por la SEN se están recopilando los casos de daño renal en pacientes sin esta patología previa, con el fin de analizar los datos y estudiarlos para mejorar su abordaje y tratamiento. Para ello, nefrólogos y hospitales de toda España están colaborando en el registro aportando sus casos y pacientes detectados.

Más de la mitad

El análisis realizado de este registro lo ha desarrollado un grupo de profesionales de los servicios de Nefrología de los hospitales Vall d´Hebron y Clínic de Barcelona, San Pedro de Alcántara de Cáceres y Virgen Macarena de Sevilla, que han manejado para ello casos de 20 centros sanitarios. En total, se han estudiado 212 pacientes que desarrollaron FRA al ser hospitalizados por coronavirus, requiriendo TRS más de la mitad, concretamente el 56%. De los afectados, el 34% necesitó terapia renal de reemplazo continuo, el 30% hemodiálisis alterna, el 11,8% hemodiálisis diaria, el 7,5% hemodiálisis expandida y el 5,7% hemodiafiltración. Un 24% de los pacientes que precisaron terapia renal sustitutoria permanecieron en diálisis, con un enorme impacto vital: el 46,5% falleció.

El perfil es el de un varón (76,8% de los casos), con una edad media de 64 años, predominando pacientes obesos con marcadores inflamatorios mucho más elevados. Estas características coinciden con las identificadas en la población general como de mayor riesgo a la hora de poder contraer el virus, lo que también incrementa los ingresos en UCI y la necesidad de soporte ventilatorio.

El estudio también llama la atención sobre otros aspectos en los que hay coincidencia entre estos pacientes, como que se había requerido el uso de contraste yodado en mayor proporción. Asimismo, presentaron una diferencia significativa en cuanto a valores medios de parámetros inflamatorios (PCR e interleucina 6).

Más de 2.000 afectados

En total, se calcula que entre marzo y octubre de 2020 más 2.000 pacientes sometidos a TRS han sido alcanzados por la Covid-19, especialmente los que se someten a hemodiálisis, con un 53% de los casos afectados, y con una incidencia menor entre los trasplantados y los que están en diálisis peritoneal. En total, la mortalidad global en los pacientes renales afectados por el virus ha sido superior al 25%. Edad elevada, obesidad y diabetes son elementos muy presentes en estos casos.

El coronavirus está demostrando una fuerte relación con las enfermedades renales, como avala otra circunstancia que están comprobando los nefrólogos españoles: se están produciendo casos en los que personas que no tenían problemas previos en sus riñones están sufriendo patologías renales tras contagiarse con el virus. Esto, a su vez, lleva a un peor pronóstico de la enfermedad y una mayor mortalidad.

Tal y como ha subrayado la SEN, se han referido hasta la fecha tres mecanismos principales de fracaso renal agudo en pacientes con Covid-19. Uno de ellos sería una infección directa de las células del riñón, algo propiciado porque las células tubulares y podocitos tienen el receptor ACE2 que reconoce el virus y hace que queden expuestas al contagio. Otra de estas vías es la conocida como tormenta de citoquinas, una hiperinflamación que puede causar daño renal y que está muy ligada al daño vascular, en concreto al endotelio y a la trombosis. Por último, está el hecho de que en todo paciente grave con el virus se puede producir hipotensión, falta de riego vascular y falta de oxígeno, lo que también daña directamente al riñón.