Publicada la primera guía internacional de hepatitis C en pacientes renales

Uno de los objetivos planteados por la Organización Mundial de la Salud para el año 2030 es combatir las hepatitis víricas1, un reto que parece alcanzable actualmente gracias al éxito de los tratamientos contra estos virus. Sin embargo, para asumir esta tarea es clave el abordaje de los focos primarios de la infección, una denominación con la que se alude a aquellas poblaciones que aún presentan una prevalencia alta de la enfermedad y prácticas de riesgo que facilitan nuevas transmisiones2.

Con el fin de ayudar a los países a lograr los objetivos mundiales relativos a las hepatitis víricas en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la OMS está trabajando en las siguientes esferas: concienciación, promoción de alianzas y movilización de recursos; formulación de políticas basadas en pruebas científicas y datos para la acción; prevención de la transmisión, y ampliación de los servicios de detección, atención y tratamiento.

La OMS publicó el “Informe mundial sobre las hepatitis, 2017”, en el que se establecen los puntos de referencia del impulso hacia la eliminación. En el informe se recogen estadísticas mundiales sobre las hepatitis víricas B y C, la tasa de nuevas infecciones, la prevalencia de las infecciones crónicas y la mortalidad provocada por esos dos virus de la hepatitis, que tan gran carga conllevan, así como la cobertura de intervenciones básicas, todo ello actualizado a finales de 2015.

En España, hay más de 1.500 pacientes en diálisis que están infectados por el virus de la hepatitis (VHC). La prevalencia es mayor en los pacientes con enfermedad renal crónica que aún no han iniciado diálisis o los que tienen un trasplante renal. Precisamente, el último estudio de prevalencia del VHC en diálisis lo llevó a cabo la Asociación Española de Hígado y Riñón (AEHR) en 2013 (el estudio SHECTS). En él participaron 187 centros y situó la prevalencia del VHC en diálisis en el 5,6%, frente al 3% de la población general.

Precisamente la revista “Journal of Nephrology” ha publicado recientemente la primera guía internacional sobre el tratamiento de la hepatitis C en los pacientes con enfermedad renal crónica. Esta guía de práctica clínica, cuya elaboración ha sido promovida y coordinada por la Asociación Española de Hígado y Riñón (AEHR), ayudará a la toma de decisiones de los nefrólogos y hepatólogos que vayan a tratar a pacientes renales con hepatitis C.

En la guía internacional sobre el tratamiento de la hepatitis C en los pacientes con enfermedad renal crónica han participado hepatólogos, nefrólogos y farmacéuticos de los hospitales La Mancha-Centro de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Clínic de Barcelona y la Princesa de Madrid. La coordinación de este estudio ha corrido a cargo del doctor Sami Aoufi Rabih, presidente de la AEHR y especialista en Aparato Digestivo, y la doctora Rebeca García Agudo, secretaria de la Junta Directiva de la AEHR y responsable del Servicio de Nefrología del Hospital La Mancha-Centro.

Hasta el momento, ninguna sociedad científica había confeccionado una guía de práctica clínica de la hepatitis C en pacientes renales debido a su complejidad y la necesidad de abordar el manejo de estas dos enfermedades desde un punto de vista multidisciplinar.

Hasta 2014, para el tratamiento de la hepatitis C solo se disponía de interferón y ribavirina, lo que ocasionaba muchos y graves efectos secundarios en los pacientes, especialmente si padecían insuficiencia renal, y la respuesta al tratamiento era muy baja, con un máximo del 40% de erradicación del virus. Esto llevaba a los médicos a evitar el tratamiento en estos pacientes, por lo que el aumento de la prevalencia de la hepatitis C durante décadas se ha mantenido inalterable.

En los centros de diálisis, la hepatitis C constituía un factor de riesgo de contagio para los pacientes que no la padecían o para el personal sanitario que los atendía y era un factor de mal pronóstico para los pacientes afectados. Hace tres años surgieron los inhibidores de la proteasa, con ensayos clínicos específicos en esta población. La respuesta del virus C con estos fármacos puede llegar al 95% y los eventos adversos son mínimos. Según el doctor Sami Aoufi: “es posible que en un futuro próximo el virus de la hepatitis C tenga una prevalencia muy baja o incluso sea erradicado, lo cual constituye uno de los objetivos que pretende facilitar esta guía”.