La implementación del acceso vascular ecoguiado aporta más seguridad al paciente

Los profesionales sanitarios cada vez se forman más en el uso de la ecografía para mejorar la calidad de la diálisis

El acceso vascular supone una parte fundamental del tratamiento renal sustitutivo, ya que condiciona la calidad de la diálisis. De hecho, un problema con el mismo puede suponer no solo un aumento de los costes, sino sobre todo una mayor morbilidad al paciente. Así, para mejorar la calidad de la hemodiálisis, además de las políticas de seguridad del paciente, hace ya tres décadas[i] que se planteó la realización de accesos vasculares guiados por ecografía. Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando se ha incrementado exponencialmente la realización de esta técnica, con el objetivo de visualizar la trayectoria de los vasos sanguíneos para minimizar los riesgos e incrementar el éxito durante el acceso vascular. Todo ello con una prueba de imagen no invasiva y sin demoras.

Tal y como aportan servicios de Nefrología y de Cirugía Vascular como los del Hospital Universitario ParcTaulí  de Sabadell[ii],  la ecografía del acceso vascular para hemodiálisis “cubre además zonas sin cobertura de imagen en la actualidad, como el control de la maduración, ayuda a la punción difícil, despistaje inmediato de pseudoaneurismas, colecciones dudosas, fístulas profundas, etc.”.

Diversos beneficios

El principal beneficio de esta técnica es el de evitar pruebas agresivas innecesarias. Además, “la incorporación de la ecografía al entorno de diálisis de la mano del nefrólogo, y más con los dispositivos portátiles, ha demostrado una alta eficiencia en el diagnóstico y la orientación terapéutica en patología renal en general”, apuntan los expertos de Sabadell.

Igualmente, el acceso ecoguiado presenta una multitud de beneficios ya probados en la práctica clínica como que el mapeo ecográfico permite aumentar el éxito en la creación del acceso vascular (AV) en pacientes de alto riesgo de fracaso. Otros hechos destacados son que permite establecer la seguridad de la maduración del AV, evitando demoras o punciones infructuosas y aumentando la supervivencia asistida o que tiene la misma capacidad diagnóstica que la radiología (salvo en vasos centrales), a lo que se añade la ventaja de la valoración hemodinámica que se ha demostrado necesaria para la indicación del tratamiento de la estenosis.

Todo ello,  puede permitir al nefrólogo tomar decisiones desde la cabecera del paciente, evitando pruebas agresivas en las decisiones conservadoras o demoras en las decisiones que implican un tratamiento precoz.

La necesidad de conocimientos específicos

La implementación  del acceso vascular ecoguiado en pacientes en hemodiálisis exige por tanto una mayor especialización del personal sanitario que ha de poner en práctica dicha técnica. En este sentido, cada vez hay una mayor oferta de cursos de formación continuada, no solo para nefrólogos, sino también para el personal especializado de Enfermería[iii].

De hecho, son los propios profesionales quienes, teniendo en cuenta que los pacientes cada vez se vuelven más vulnerables debido a la propia enfermedad o su perfil de edad avanzada, los que optan por adquirir las habilidades técnicas necesarias para el uso rutinario del apoyo ecográfico durante los procedimientos de canalización de vías venosas periféricas y centrales.

En concreto, el objetivo de estos cursos suele ser que el profesional sea capaz de reconocer la patología de las fístulas arteriovenosas (FAV), guiar en la punción compleja y realizar la monitorización del flujo. Además, deberá aprender a reconocer la anatomía vascular cervical y femoral para la colocación de vías centrales y ser capaz de realizar su abordaje ecodirigido.

Pese a ello, hay  voces que aseguran que algunos temas que aún necesitan ser definidos como la educación, el entrenamiento y la acreditación, siendo necesarios más estudios para clarificar el rol de la ecografía en la reducción del riesgo.