Los pacientes de diálisis aumentan su supervivencia gracias al impacto de las nuevas tecnologías

Algunas de las tecnologías más destacadas de los últimos años han sido el tratamiento del agua, dializadores con membranas sintéticas de última generación o los biosensores

Cerca de 30.000 pacientes viven gracias a las tecnologías utilizadas en el tratamiento de la diálisis. Esa es una de las principales conclusiones de informe “Impacto de las tecnologías sanitarias aplicadas a los tratamientos de diálisis en el Sistema Nacional de Salud”[i], presentado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).

El mismo surge ateniendo a una necesidad, y es que la enfermedad renal crónica (ERC) es una de las patologías crónicas más relevantes en España. Casi el 10% de la población sufre esta enfermedad que tiene asociado un alto impacto social y económico. En este contexto, el tratamiento renal sustitutivo es indispensable para la supervivencia de los pacientes con ERC de estados avanzados. En la actualidad, más de 55.000 pacientes reciben un tratamiento renal sustitutivo, y se espera que este número aumente debido al progresivo incremento de la prevalencia y la incidencia de la enfermedad, con un crecimiento anual del 3% y el 1%, respectivamente.

Teniendo en cuenta estos datos, tratar cada vez a más pacientes, mejorando su calidad de vida, y poder reducir los costes sanitarios, no sería posible sin los avances de las tecnologías sanitarias, que están haciendo realidad la introducción de nuevas terapias de diálisis que brindan la posibilidad de personalizar y optimizar el cuidado del paciente según sus características clínicas y sus necesidades.

Tratamiento del agua

De forma concreta, el informe se refiere a avances aplicados al tratamiento de la ERC como la obtención de agua ultra pura de alta calidad para su uso como líquido de diálisis, a través de modernas plantas de tratamiento de agua.

Cabe recordar que el tratamiento de agua es una técnica  para tratar el agua de aporte y garantizar así  la producción de líquido de diálisis ultra puro. La evolución de este tratamiento ha sido fundamental,  puesto que el agua de la red no se puede emplear por los múltiples contaminantes que contiene. En la actualidad, los esfuerzos se centran principalmente en la eliminación de las bacterias y endotoxinas, ya que su paso hacia el paciente puede generar inflamaciones crónicas, que provocan morbilidad y mortalidad en los pacientes.

Asimismo, la evolución en el sistema de tratamiento de agua (doble ósmosis inversa, descalcificador, filtro de carbón y desinfección por calor) ha repercutido notablemente en la seguridad del paciente, reduciendo efectos adversos y complicaciones y, como consecuencia, mejorando su calidad de vida.

Membranas sintéticas de última generación

Otra de las novedades más significativas de los últimos años es la utilización de dializadores con membranas sintéticas de última generación. Se trata de la parte fundamental del sistema de depuración extracorpórea en hemodiálisis y se compone de una carcasa que contiene una membrana semipermeable, que separa los compartimentos por donde circulan la sangre y el líquido de diálisis, con el objetivo de eliminar las toxinas urémicas retenidas y generadas por la insuficiencia renal crónica.

A este respecto, el informe recoge que la disponibilidad de membranas biocompatibles de alta permeabilidad y con un alto coeficiente de cribado permite la eliminación de toxinas de alto peso molecular, debido a los altos volúmenes convectivos y, a su vez, posibilita un máximo rendimiento del tratamiento.

Otras tecnologías significativas han sido algunas como la mejora de los monitores en HD para la propia hemodiálisis o los biosensores, que se introdujeron hace más de una década, y que hoy han evolucionado hacia la incorporación de sistemas de retroalimentación, llamados biofeedback, que permiten la regulación de los parámetros de manera automática durante la sesión de diálisis en función de las necesidades del paciente.

Toda esta innovación tecnológica de los tratamientos de diálisis –subraya el informe- ha supuesto una mejora significativa del estado diario del paciente, derivada de la reducción de episodios de vómitos, hipotensión y náuseas.