La prevalencia de la enfermedad renal crónica irá creciendo de forma paralela al envejecimiento

Entrevista a María Dolores Del Pino, presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.)

 

Ya son más de cincuenta años de vida de la Sociedad Española de Nefrología (S.E. N.). ¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la misma y cómo son las relaciones de la S.E.N. con otras sociedades internacionales afines?

Desde su fundación, en el año 1964, la Sociedad Española de Nefrología se ha consolidado como una de las principales sociedades científicas en España, con más de 2.000 socios, con una importante presencia internacional y una magnífica relación con sociedades de otros países, y con un catálogo de actividades e iniciativas de altísima calidad destinados a los profesionales y agentes vinculados al mundo de la Nefrología. En la actualidad, nos encontramos en un momento especialmente importante y con una intensa actividad, ya que nos hemos marcado los próximos años como el horizonte en el que debemos lograr que la población española conozca verdaderamente lo que supone tener una enfermedad renal, y aumentar la concienciación ciudadana para avanzar en la prevención, el diagnóstico y tratamiento de esta patología.

Se estima que algo más de 4 millones de personas padecen en nuestro país enfermedad renal crónica (ERC), y que su prevalencia, lejos de disminuir, irá creciendo de forma paralela al envejecimiento de la población. A pesar de estos datos, y a pesar de su fuerte impacto sobre la calidad de vida de quienes la padecen en nuestro territorio, a pesar de que esta enfermedad representa alrededor del 3% del gasto sanitario total, la realidad es que el conocimiento de la población sobre esta patología y sus riesgos está muy lejos del que, por ejemplo, se tiene del colesterol y las enfermedades cardiovasculares. Nuestro reto es conseguir que el conocimiento y la sensibilización social sobre el impacto de la ERC en la salud de la población y su grave repercusión socio-sanitaria y económica sea una realidad lo antes posible.

El pasado año la S.E.N. puso en marcha su plan estratégico (2016-2020). Quizá sea algo prematuro preguntar qué tal está funcionando, pero sí me gustaría preguntarle por cuáles son las características más importantes del plan y qué se espera de él.

Desde la Junta Directiva de la S.E.N. hemos creído necesario impulsar este plan estratégico para que, partiendo desde una situación de análisis y reflexión, nos permita identificar y focalizar las principales líneas de actuación de nuestra Sociedad para los próximos años. Creemos que es una herramienta indispensable para definir las líneas básicas de trabajo para el futuro a medio plazo y para potenciar nuestras fortalezas y mejorar nuestras debilidades, definiendo las estrategias o acciones que se van a seguir para alcanzar los retos y objetivos deseados. Esto nos permitirá desarrollarnos en la dirección que queremos, y esta no es otra que lograr una cultura de concienciación social y la prevención ante las enfermedades renales, como ya he comentado antes, en un contexto de cambio y evolución del sistema sanitario y de la atención a los pacientes.

El plan ya está en marcha, y recoge el desarrollo de diferentes acciones e iniciativas encaminadas a alcanzar los objetivos estratégicos planteados, que se centran en fortalecer la profesión del nefrólogo como referente transversal; mejorar la prevención y el tratamiento integral de la enfermedad renal, aumentado su concienciación; fortalecer la posición de la S.E.N. y su capacidad de influencia frente a la Administración Pública, así como las relaciones con otras sociedades científicas; y reforzar a la propia S.E.N. como Sociedad, potenciando la participación de sus socios y promoviendo la captación y el desarrollo de talento entre las nuevas generaciones de nefrólogos.

Para todas estas cuestiones sería importante contar con el apoyo de las administraciones, y en esa dirección, la celebración del Día Mundial del Riñón ya nos ha proporcionado un hito y una oportunidad para avanzar en las líneas marcadas en el Plan Estratégico.

Hace unos días, se celebró el Día Mundial del Riñón bajo el lema “Enfermedad Renal y Obesidad”, estilo de vida saludable para unos riñones sanos. Teniendo claro que la obesidad es uno de los caballos de batalla en multitud de patologías, ¿cuáles serían sus recomendaciones para mantener unos riñones sanos?

La celebración del Día Mundial del Riñón en España ha tenido un gran éxito este año, y estamos muy contentos por ello. Nos ha servido para llamar la atención sobre la obesidad y la enfermedad renal entre los actores más relevantes para la opinión pública, y estamos convencidos de que la campaña realizada, con las reuniones mantenidas con las Comisiones de Sanidad del Congreso de los Diputados y el Senado, la presentación del Código Riñón como herramienta de visibilidad, y las actividades desarrolladas en las redes sociales para aumentar la sensibilización ciudadana, es una buena base para seguir avanzando en el futuro.

En cuanto al tema elegido este año, la obesidad, y los consejos para mantener unos riñones sanos, todo se resume en desarrollar una vida activa y una dieta renal saludable. Esa es la mejor recomendación. Para ello es importante realizar actividad física al menos una hora al día, y mejorar los hábitos alimenticios favorables para la salud de los riñones, como beber agua en cantidad suficiente (4-6 vasos diarios), moderar el consumo de bebidas alcohólicas y gaseosas, tomar diariamente varias raciones de fruta y verdura, no abusar de la sal o evitar en lo posible los alimentos procesados, además de tener precaución en el uso de medicamentos que pueden dañar la función renal.

Además, es importante controlar la hipertensión y la diabetes en aquellas personas que tengan estas patologías. Asimismo, se recomienda controlar la función renal con una analítica anual, especialmente si se tienen más de 65 años, se padece alguna enfermedad crónica (diabetes, hipertensión, obesidad, dislipemia) o se tienen antecedentes familiares de insuficiencia renal. Con ello estaríamos dando un paso importante para mejorar la salud de nuestros riñones y nuestra calidad de vida.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) supone una de sus máximas prioridades. En términos generales, ¿cómo evalúa el abordaje de la ERC en España y su utilización en los respectivos centros sanitarios?

Nuestro país ha avanzado mucho en los últimos años, en especial en el ámbito de los trasplantes de riñón, donde somos referencia a nivel mundial. 6 de cada 10 trasplantes realizados en España son renales y España en el único país del mundo donde existen más personas con un riñón trasplantado que en diálisis.

El reto ahora es ser también referentes en prevención de la ERC. Debemos seguir mejorando en un momento de transformación y evolución del sistema sanitario a nivel nacional e internacional, donde la incidencia creciente de la enfermedad renal crónica y el envejecimiento de la población generan gran aumento de las necesidades en un escenario de descenso de recursos económicos y de búsqueda de la sostenibilidad del sistema de salud. Son precisas nuevas alternativas sanitarias para hacer frente a la ERC y para ello también es necesario apostar por crear valor en salud para el paciente renal.

¿En qué momento nos encontramos en cuanto al abordaje de la enfermedad desde la Atención Primaria?

La Atención Primaria es fundamental no solo para el abordaje de la enfermedad renal, sino para el abordaje de la atención sanitaria en general, ya que, como decía antes, estamos en un momento de replanteamiento del sistema sanitario debido al envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad en muchas enfermedades.

La necesidad de desarrollar una atención más sociosanitaria, de integrarla con los servicios sociales para así dar respuesta a las necesidades y los cuidados demandados de los pacientes, haciéndola además más cercana al paciente, en su propio entorno, es algo evidente y que tiene una de sus principales claves en la Atención Primaria. No solo para el tratamiento, sino también para la prevención y el diagnóstico de la enfermedad renal, por ello debemos apostar por reforzarla, aumentando los recursos y mejorando la formación de los profesionales que se centran en este ámbito.

Bajo su punto de vista, ¿qué se vislumbra a corto o medio plazo en el importante tema de los avances en la lucha contra la ERC?

Desde nuestro punto de vista, los grandes retos para el abordaje de la enfermedad renal crónica en España pasan por las cinco estrategias contempladas en el Documento Marco sobre la ERC en el Marco de la Estrategia de Abordaje de la Cronicidad del Sistema Nacional de Salud, elaborado por el Ministerio de Sanidad y en el que participó la S.E.N.: la promoción, prevención y detección precoz, un tema fundamental; la atención al paciente con ERC; el empoderamiento del paciente para hacerlo corresponsable de la evolución de su enfermedad; la formación de los profesionales y la investigación.

Ahondando más, una de las cuestiones importantes para avanzar en la lucha contra la enfermedad renal es la apuesta por las nuevas tecnologías, por la digitalización de procesos y tareas que nos permitan optimizar recursos pero también hacer una atención más humana, que busque el confort y la mejora de la calidad de vida de los pacientes. La tecnología al servicio del paciente, porque es fundamental integrar la percepción del paciente para continuar avanzando. En este sentido, la diálisis domiciliaria es uno de los aspectos claves, la monitorización remota del paciente sin desplazamiento al hospital contribuiría notablemente a la sostenibilidad. Un paciente monitorizado, informado y autogestionado es vital para prevenir y personalizar el tratamiento.

¿Le gustaría añadir algo?

Solamente en relación al papel relevante en la formación de opinión y, por tanto, en creación de hábitos y tendencias, que creo que siguen jugando, aun en la era del 2.0. y las redes sociales, los medios de comunicación. Y en este sentido, desde la S.E.N pensamos que son unos aliados fundamentales para conseguir salud renal para todos en nuestro país.