La regeneración renal sigue siendo una vía de estudio para frenar la insuficiencia renal crónica

Los estudios se han centrado en vías como las células madre, el riñón embrionario o metanefros o el transplante nuclear

El riñón, a diferencia de otros órganos como el hígado, es de regeneración lenta. Incluso ha sido considerado durante años como incapaz de regenerarse. Y es que, si bien en determinados órganos, cuando se produce un daño en el tejido, las células madre consiguen activar la renovación celular continuada para su mantenimiento, en el caso del riñón, cuando, independientemente de la causa,  se produce un daño renal, su falta de capacidad de regeneración provoca que la función renal vaya empeorando hasta llegar, habitualmente, a un caso de insuficiencia renal crónica.

Es por ello que en los últimos años han surgido diferentes  investigaciones en torno a la regeneración renal. Esta ha sido además abordada desde diferentes estrategias, como, por ejemplo, la administración de factores de crecimiento. En cualquier caso, según publicaba la Revista de Nefrología  de la S.E.N[i], “la regeneración renal requeriría de mecanismos muy precisos capaces de gobernar la reparación de cada uno de los compartimentos renales dañados”.

Diferentes abordajes

Como apunta A.L. Martín de Francisco, del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Valdecilla (Santander), “para conseguir un riñón regenerado es necesario que las técnicas que se apliquen consigan una estructura precisa del riñón, que el mismo produzca orina, y que crezca sin necesidad o con mínima inmunosupresión”.

En este sentido el experto explica,  en un artículo de opinión[ii] publicado igualmente en la Revista de Nefrología, que actualmente existen diferentes vías de estudio en lo que a regeneración renal se refiere. Una de estas vías es el llamado riñón embrionario o metanefros, que viene a ser el precursor renal que se origina durante la quinta semana de gestación en los humanos,  y que de momento solo ha sido estudiado en ratas, eso sí, consiguiendo buenos resultados. Otra de las opciones es el trabajo a través de células madre embrionarias, sobre las cuales, sin bien faltan datos publicados respecto a la formación de un riñón completo, sí que se han realizado investigaciones que lograron demostrar que las células madre pueden diferenciarse en estructuras renales cuando se inyectan a ratas inmunosuprimidas.

Así, una de las principales líneas de investigación se ha centrado en la existencia de posibles nichos de células madre renales en la papila renal, progenitores tubulares o progenitores renales CD24+CD133+ localizados en el polo urinario de la cápsula de Bowman. Estas células podrían participar teóricamente en la reparación de la lesión renal.

Por último, otra de las vías que comenta el autor es el trasplante nuclear, que se trata de la introducción de un núcleo de una célula de donante en un ovocito sin núcleo para generar un embrión con un mapa genético similar al del donante.

La conclusión del nefrólogo del Hospital de Valdecilla sobre todas estas líneas de investigación era que “estamos cerca de conseguir estos hechos ideales de un riñón regenerado artificialmente: estructura renal precisa, producción de orina y crecimiento sin inmunosupresión”.

Lin28

Otra línea de investigación posterior surge a raíz del estudio del gen Lin28, realizado en 2014 en el Hospital de Niños de Boston (EE.UU) por el investigador George Q. Daley. Tal y como se publicó en la revista ‘Genes &Development’[iii], el ensayo se basaba en analizar el desarrollo del tumor de Wilms, un cáncer pediátrico de riñón, a través de la modificación del gen Lin28. Los resultados fueron positivos, ya que al bloquear o desactivar este gen, retrocedía el tumor.

Respecto a la lectura en cuanto a regeneración renal, el estudio sugería que la expresión controlada de este gen, además, podía tener un papel en el desarrollo del riñón, y por tanto, ser otra de las posibles vías de estudio en cuanto a regeneración renal.