Una sobreingesta de líquidos podría derivar en una insuficiencia cardiaca en el paciente de diálisis

Una de las cuestiones en las que es importante concienciar y educar a los pacientes de diálisis es que deben cuidar su ingesta de líquidos, ya que esta debe seguir unas indicaciones concretas para que no se vea afectado el tratamiento y para que no aparezcan efectos secundarios.

Como explica María José Manzanera, jefa del servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Torrejón[i], “las personas con diálisis necesitan una dieta especial para reducir la acumulación de productos residuales en su cuerpo”. Esta pauta de alimentación supone “limitar los líquidos entre los tratamientos, porque la mayoría de las personas en diálisis orinan muy poco” y el problema es que “sin la micción, el líquido se acumulará en el cuerpo”.

Esta situación provoca que si el paciente ingiere más líquidos de los que el riñón es capaz de eliminar del organismo, el líquido se acumula aumentando lo que Manzanera define como “volumen circulante”, es decir, la cantidad de líquido que el corazón debe bombear en cada latido”.

Si esto ocurre, la nefróloga advierte de que si ese volumen circulante sobrepasa la cantidad máxima, que dependerá de cada paciente, “el corazón no será capaz de bombearla y el enfermo entrará en un caso de insuficiencia cardíaca”.

Cabe recordar, que tal como la define la Fundación del Corazón[ii], la insuficiencia cardiaca es una patología que se produce cuando hay un desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y las necesidades del organismo, y que presenta síntomas como falta de aire, cansancio, dificultad para respirar tumbado, etc… Además, pueden aparecer otros signos de que el corazón no funciona bien, como el acumulo de líquidos en las pierna o abdomen.

Control de líquidos

Una forma de saber si el paciente está reteniendo líquidos es tener en cuenta lo que se denomina como “peso seco”. Sobre el mismo, Manzanera explica que se trata del “peso tras cada sesión de diálisis, cuando se ha eliminado todo el líquido de sobra de su cuerpo”. Para medir el mismo hay que tener en cuenta que el peso seco puede cambiar durante un período de 3 a 6 semanas”. Así, será necesario que la enfermera / o quien siga al paciente regularmente explique al paciente “cuál debería ser su peso seco y cómo controlar el peso cada mañana en su domicilio”.

Para que esta situación no se produzca es necesario que el nefrólogo informe igualmente  al paciente  sobre cómo realizar un control de la ingesta de líquido.

A este respecto, María José Manzanera insiste en que no solo se trata de medir los líquidos que toma, algo que puede hacerse según el número de vasos que se toman al día, y que vendrían a ser 250 ml. También, hará que tener en cuenta el líquido procedente de alimentos que contengan mucha agua “como, por ejemplo, sopas, gelatina, helado, uvas, melón, lechuga, tomates y apio, además de las verduras cocidas”.

Evitar la sed

Al tener que restringir la cantidad de líquidos, uno de los problemas habituales en estos pacientes es saber cómo controlar la sed, algo para lo que la especialista también tiene algunos consejos clave.

El primero de ellos es evitar los alimentos salados. De hecho, Manzanera aporta que “la reducción del sodio en la alimentación le ayuda a controlar la sensación de sed e impide que su cuerpo retenga líquido extra”, de forma que es conveniente buscar en el etiquetado alimentos bajos en sodio o sin sal agregada.

En el caso de los pacientes con insuficiencia renal crónica, también se debe limitar la ingesta de potasio, por lo que la nefróloga insiste en que “no se deben utilizar sustitutos de la sal debido a que contienen potasio”. Así, la recomendación pasa por usar hierbas para condimentar.

Otro tipo de consejos, sobre todo en verano, pueden ser “congelar zumo o agua en una bandeja de cubitos de hielo, para contabilizar los cubos de hielo en la cantidad diaria de líquidos permitida” y que sirvan como refresco en los días cálidos.