Tras varios meses sufriendo la pandemia derivada del SARS-CoV-2, una de las conclusiones más claras es que no a todas las personas les afecta por igual. Es por ello que, en la situación actual de desescalada, es importante seguir protegiendo especialmente a los grupos de riesgo, que no son solo personas de avanzada edad, sino también pacientes con diferentes patologías. Es el caso de los enfermos renales, tal y como se ha comprobado en la evidencia clínica .

Para conocer el impacto de la COVID-19 en esta población, la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), ha creado un registro de pacientes afectados por esta enfermedad. Gracias al mismo se ha podido concluir que en torno al 1% de los pacientes en diálisis tiene COVID-19. En concreto, se han contabilizado hasta el momento un total de 868 pacientes con enfermedad renal crónica, contagiados por coronavirus, recibiendo tratamiento renal sustitutivo, es decir, diálisis o trasplante. Cabe recordar que, en España, el total de personas en tratamiento renal sustitutivo asciende a 66.000.

Si bien se trata de un dato preocupante teniendo en cuenta la fragilidad de estos pacientes, se trata de un porcentaje menor que el índice de contagio de la población española. Según los primeros datos del estudio ENECOVID19 , un 5% de la población ha estado contagiada, con variabilidad según provincias.

Es por ello, que los nefrólogos han visto como positiva esta comparativa, señalando la aplicación de los protocolos de prevención y actuación que se han puesto en marcha en las unidades de diálisis españolas ante el COVID-19 como la principal causa de que la incidencia en los pacientes renales se haya situado hasta el momento en ese 1%.

Asimismo, hay que tener en cuenta que, según la S.E.N , desde principios de abril aparece una disminución semanal del número de nuevos casos de COVID-19 entre los pacientes en tratamiento renal sustitutivo en España.

Protocolos de actuación

De hecho, la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) acordó hace dos semanas con el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN) un protocolo de actuación que incluye una serie de medidas y precauciones a la hora de actuar y atender a los pacientes renales en las unidades y centros de diálisis en nuestro país.

Algunas de estas medidas han sido el uso obligatorio de mascarillas; reducir al mínimo posible el número de trabajadores sanitarios y no sanitarios en contacto directo con pacientes en diálisis con sospecha o confirmación de COVID-19; que los pacientes evitasen acudir en transporte público en la medida de lo posible; evitar la permanencia de estos pacientes en la sala de espera; designar una sala específica aislada físicamente para dializar a estos pacientes; o que los pacientes realizaran en su domicilio un lavado de la FAV y completaran el procedimiento con desinfección con alcohol en el puesto de diálisis.

“El objetivo de este protocolo es proteger frente al coronavirus a los pacientes renales en diálisis y a los profesionales que los atienden, y debemos seguir insistiendo en ello para que la incidencia en nuestros pacientes no siga creciendo, y los servicios de Nefrología de nuestros hospitales puedan continuar ofreciendo sus servicios de calidad con seguridad y normalidad”, afirmaba al respecto la presidenta de la S.E.N., Dra. María Dolores del Pino.

La S.E.N., no obstante, pide que en la situación actual se sigan extremando las precauciones y medidas de protección, tanto para los profesionales sanitarios como para los pacientes, para así reducir el número de nuevos contagios por COVID-19. “Es muy importante no bajar la guardia y seguir el protocolo para evitar que la infección genere nuevos casos entre este tipo de pacientes”, concluye Del Pino.