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Sanofi

31 de mayo de 2018 | Noticias
La hipertrigliceridemia es la dislipidemia más habitual en insuficiencia renal

La insuficiencia renal se relaciona con diferentes tipos de dislipidemias, es decir, alteraciones del metabolismo de los lípidos, con su consecuente alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en sangre.

Si bien el caso más conocido es el de la hipercolesterolemia, lo que comúnmente se traduce por tener altos los niveles de colesterol, también podría hablarse de la hipertrigliceridemia, es decir, un nivel alto  de triglicéridos en sangre. De hecho, según datos de un estudio realizado por la Universidad Nacional  del Nordeste (Argentina)[i],  el trastorno más común en estos pacientes es la hipertrigliceridemia, que afecta a más de la mitad de los enfermos; por el contrario, la hipercolesterolemia es significativamente menos frecuente, ya que solo ocurre en alrededor del 10 por ciento de los casos, aunque el descenso de HDL colesterol afecta entre el 50 y 70 por ciento de los pacientes.

Aportando más datos, el estudio quiso conocer cómo afectaban estas dislipidemias en los pacientes hemodializados, además de investigar la prevalencia de los diferentes patrones lipídicos del suero y su relación con edad, sexo, índice de masa corporal y nivel de albúmina.

Para ello se reclutaron 153 pacientes,  de los cuales 94 eran varones y 59 mujeres, todos ellos comprendidos entre los 55 y los 20 años. De esta forma, se llegó a la conclusión de que uno de cada tres pacientes con Insuficiencia Renal Crónica en Hemodiálisis presentó alguna alteración en el nivel de los lípidos séricos.

Coincidiendo con los datos de base, la alteración más frecuente fue la hipertrigliceridemia aislada, que en el caso de los pacientes hemodializados afectó a casi el 16 por ciento de los sujetos estudiados, con una alta prevalencia de sobrepeso (69,7 %) y relativamente baja coexistencia de diabetes (20.8%).

Por otra parte, y también coincidiendo con los datos de partida, cerca del 10% de los pacientes  mostró valores altos de colesterol y triglicéridos, un porcentaje algo menor (8.5%) presentó solo hipercolesterolemia. El perfil de estos pacientes fue entre el 80 y 90% mayores de 45 años, con una prevalencia más elevada de mujeres.

Mejorar los hábitos de vida

Otra de las conclusiones de este estudio es que en los pacientes con niveles normales de colesterol y triglicéridos se observó una menor prevalencia de sobrepeso y un IMC dentro del rango normal, lo que muestra la importancia del control de peso en el manejo de las dislipidemias.

Es por ello que en cuanto a cuál debe ser el protocolo a seguir en pacientes con insuficiencia renal crónica y niveles elevados de colesterol y triglicéridos, en primer lugar se les debe instar a mejorar los hábitos de vida[ii]. En este sentido, en el caso de la hipertrigliceridemia[iii],  una de las primeras medidas ha de ser evitar el alcohol, puesto que este puede aumentar el nivel de triglicéridos, además de  provocar interacciones cruzadas con ciertos medicamentos. En cuanto a la alimentación, se ha de pautar una dieta baja en grasas y alta en fibras, no solo para disminuir los niveles de triglicéridos, sino también para bajar de peso, ya que el sobrepeso también se relaciona con esta patología. Asimismo, se ha de seguir una vida activa, realizando ejercicio moderado de forma regular.

En caso de que estas medidas no sean suficientes para conseguir controlar los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre,  se deberá recurrir al uso de tratamientos farmacológicos.

Relación con enfermedades cardiovasculares

Cabe recordar que la enfermedad renal crónica está asociada no solo con el colesterol alto, sino también con hipertensión y con diabetes, y que todas estas patologías aumentan, asimismo, el riesgo de episodios cardiacos.

De hecho, situaciones como las cardiopatías isquémicas, vasculopatías periféricas, accidentes cerebrovasculares o insuficiencias cardíacas son  algunas de las principales comorbilidades de los pacientes con insuficiencia renal crónica[iv]. Asimismo, hay que reseñar que la enfermedad cardiovascular es muy frecuente entre la población en diálisis y, además, es la causa más importante de mortalidad, ya que representa el 40-50% del total, mucho más elevada que entre la población general, especialmente en los pacientes más jóvenes.

 


[i]http://www.unne.edu.ar/unnevieja/Web/cyt/com2004/8-Exactas/E-054.pdf

[ii]https://www.kidney.org/

[iii]http://www.chemocare.com/es/chemotherapy/side-effects/Hipertrigliceridemia.aspx

[iv]http://revistanefrologia.com/es-monografias-nefrologia-dia-articulo-alteraciones-cardiovasculares-42

 

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