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11 de Marzo de 2020 | Noticias
Las mujeres que han sufrido cálculos renales pueden tener más riesgos durante el embarazo

Durante su funcionamiento normal, los riñones trabajan para filtrar los desechos de nuestro cuerpo para convertirlos en orina, pero en ocasiones, si ese desecho es excesivo, y no hay suficiente líquido en sangre, esos desechos pueden acumularse en los riñones formando lo que se conoce como piedras en los riñones o cálculos renales1 . Habitualmente, estos cálculos renales se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, síndrome metabólico o diabetes. Sin embargo, también hay estudios que relacionan un historial de cálculos renales con complicaciones durante el embarazo.

Así lo señalaba un trabajo realizado por el Hospital General de Massachusetts y el Hospital Brigham de Mujeres (Estados Unidos), realizado con mujeres que dieron a luz entre 2006 y 20162 . Analizando estos datos, los investigadores concluían que la presión arterial sistólica máxima en el embarazo aumentaba en aquellas mujeres que habían tenido algún episodio de cálculos renales. En concreto, fueron más comunes los casos de diabetes gestacional, que se daban en el 18% de las mujeres que habían tenido cálculos, frente al 6% de las que no; y los casos de hipertensión gestacional, que se detectó en el 19% de los casos de las mujeres con cálculos, frente al 13% de las que no los habían padecido. Por otra parte, se asociaron los cálculos renales con mayor riesgo de parto prematuro y preeclampsia.

Diferentes perfiles

Si bien no existe una causa única que se relacione con la formación de cálculos renales, sí que existen ciertos factores de riesgo que pueden condicionar la aparición de los mismos. Teniendo en cuenta que estos se producen cuando la cantidad de sustancias que forman cristales, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico3 , en la orina es mayor de la que pueden diluir los líquidos presentes en esta, hay que tener en cuenta qué factores pueden suponer un exceso de estas sustancias en nuestro cuerpo.

Así, los factores alimenticios, las altas dosis de vitamina D, la cirugía de bypass intestinal y varios trastornos metabólicos pueden aumentar la concentración de calcio u oxalato en la orina. Por otra parte, los cálculos de estruvita se forman en respuesta a una infección, como la infección de las vías urinarias, mientras que los cálculos de ácido úrico se pueden formar en personas que no beben la suficiente cantidad de líquido o que pierden mucho líquido, aquellas que consumen una dieta alta en proteínas o aquellas que tienen gota.

Teniendo en cuenta estos factores de riesgo, el estudio también pudo observar cómo, por ejemplo, el riesgo de desarrollar una complicación hipertensiva en el embarazo fue especialmente elevado en las mujeres que tenían cálculos renales y sobrepeso u obesidad al comienzo del embarazo.

De esta forma, si bien los cálculos renales son más comunes en los hombres 4 (aparecen en 13 de cada 100 hombres, respecto a las 7 de cada 100 mujeres), es importante prevenir en lo posible la aparición de los mismos en mujeres jóvenes.

Para ello, es aconsejable reducir el consumo de alimentos ricos en oxalato (espinaca, ruibarbo, frutos secos o salvado de trigo, etc.), además de reducir el consumo de alimentos o bebidas con mucha fructosa (refrescos, salsa de tomare, envasados). En contrapartida, es necesario aumentar el consumo de agua hasta los dos litros de líquido diarios.

 

1https://www.kidneyfund.org/en-espanol/enfermedad-de-los-rinones/otros-problemas-renales/calculos-renales.html

2https://www.eurekalert.org/pub_releases/2017-11/ason-aho102717.php

3https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/kidney-stones/symptoms-causes/syc-20355755

4https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK169010/

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