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Sanofi

17 de abril de 2019 | Noticias
Se confirman los beneficios del ejercicio físico en pacientes con tratamiento renal sustitutivo

Supone una mejora a nivel fisiológico, funcional o psicológico en dichos pacientes

El paciente sometido a tratamiento renal sustitutivo sufre a lo largo de su terapia de una disminución de su capacidad física diaria y, por tanto, de un detrimento en su calidad de vida. Algunos de los síntomas[i] son una considerable disminución en la tolerancia al ejercicio, en la capacidad funcional, en la resistencia y en la fuerza. Además, sufren una mayor pérdida de masa muscular que los sujetos sanos o pacientes con insuficiencia renal crónica severa que todavía no necesitan tratamiento.

En cuanto a los factores que pueden influir, destacan el tiempo que permanece en terapia, pero también otras características como la edad avanzada, la patología cardiovascular asociada, el sedentarismo o distintas alteraciones propias del enfermo renal.

Sin embargo, hay formas de trabajar esta capacidad física para mejorar el día a día del paciente. Uno de los hábitos que ha demostrado ser más saludables a este respecto es el ejercicio físico. De hecho, está comprobado[ii] que en el caso concreto de la hemodiálisis, el ejercicio tiene efectos beneficiosos a nivel cardiovascular, en el metabolismo óseo, en la eliminación de solutos, en la función y capacidad física, a nivel psicológico y en la calidad de vida.

Falta de programas establecidos

Pese a esta evidencia científica, la realidad es que en España no existen programas rutinarios establecidos de ejercicio físico en los pacientes con enfermedad renal crónica avanzada o en tratamiento renal sustitutivo.

Es por ello que la presidenta de la Sociedad Española de Nefrología[iii], María Dolores del Pino, opina que “el ejercicio físico y la rehabilitación deberían ser considerados como una parte más del plan de cuidados del paciente renal, de cara a preservar su capacidad funcional y mejorar su calidad de vida”.

De hecho, en cuanto los beneficios de mantener una actividad física moderada, la experta destaca que es efectivo para “evitar la aparición de diversos síntomas musculares y evitar o retrasar la dependencia que pueden llegar a tener algunos pacientes en tratamiento renal sustitutivo, en especial en personas mayores que necesitan de asistencia para el desarrollo de sus actividades cotidianas”.

Iniciativas concretas

Ante esta situación, se ha puesto en marcha el Grupo Español Multidisciplinar de Ejercicio Físico del Enfermo Renal (GEMEFER), que busca impulsar la implantación de actividades de ejercicio físico en este tipo de pacientes, tanto en los distintos estadios de la enfermedad renal crónica, como en cualquiera de las modalidades de trasplante renal sustitutivo.

El objetivo, por tanto, es ofrecer soporte a los servicios de Nefrología, y formación a sus profesionales, para poder crear este tipo de programas, tanto en hospitales como centros de diálisis. Asimismo, se intentará poner en marcha actividades formativas y científicas en este campo (reuniones, jornadas, guías terapéuticas, artículos científicos etc.), y colaborar con otros grupos de trabajo de la S.E.N. y otras sociedades científicas relacionadas con el ejercicio físico con ese objetivo.

A modo de conclusión, los expertos recuerdan que este tipo de programas de ejercicios no solo buscan mejorar el área fisiológica del paciente, sino también mejorar el bienestar emocional, ya que al realizar actividades grupales incrementan las relaciones sociales y mejora la calidad de vida, disminuyendo síntomas de depresión.

 

[i]http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2254-28842015000200002
[ii]http://scielo.isciii.es/pdf/enefro/v21n2/2255-3517-enefro-21-02-167.pdf
[iii]https://www.senefro.org/contents/webstructure/comunicacion/143_Nota_Grupo_GEMEFER.pdf

 

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