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Sanofi

12 de junio de 2018 | Noticias
Es importante aprender a desarrollar la autoestima en la enfermedad renal

La enfermedad siempre supone un cambio negativo e inesperado en nuestras vidas para el que no estamos preparados, y en el caso de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) este cambio es estable y permanente. Aunque se trata de un trastorno orgánico, el hecho de tener que someternos a diálisis, afecta en mayor o menor medida a todas las áreas de nuestra vida. Sin duda, la entrada en diálisis marca un antes y un después en la vida del enfermo renal, y le obliga, tanto a él como a su familia, a hacer frente a cambios más o menos importantes, que suelen provocar en el paciente ciertas alteraciones emocionales que pueden complicar la evolución de su enfermedad si no son afrontadas adecuadamente1.

Aunque la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) es un trastorno orgánico, encontrarse en un programa de diálisis, especialmente en el caso de la hemodiálisis (HD), afecta en mayor o menor medida a todas las áreas de la vida de la persona. Esta afectación está determinada por los cambios asociados a la enfermedad, pero se ve influida por múltiples factores, entre los que destaca la respuesta emocional, por su evidencia e implicación en el estilo de vida, las relaciones personales y el afrontamiento. Desde este punto podemos intuir que la IRC y la diálisis son situaciones de gran impacto1.

La notificación de la proximidad de la entrada en diálisis es un hito que diferencia la ERC de otras patologías, donde el momento más difícil es el diagnóstico de la enfermedad, frente a la IRC, donde lo más duro es la necesidad del tratamiento y el momento de inicio. En los pacientes con una ERC de larga evolución, podemos ver cierta inestabilidad en el momento de pasar a la consulta de Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA). Es aquí donde se observan ciertas similitudes con el momento del diagnóstico en otras enfermedades graves y el impacto se debe fundamentalmente al aumento de conciencia de enfermedad. La adaptación del paciente va a depender del curso y del tiempo que trascurra hasta la fase de necesidad de la diálisis1.

El deterioro de la función renal marca la necesidad de diálisis y en muchos casos se da durante el seguimiento en la consulta de la ERCA. Este periodo está marcado por la elección del tratamiento, por la frecuencia de visitas al hospital e interacción con el equipo médico y de enfermería, además de por las diferentes pruebas e intervenciones. Esta etapa está asociada en un buen número de casos a cambios en el estilo de vida, con reducción de las actividades cotidianas1.

Los problemas psicológicos pueden ser de diversos tipos. Unos están asociados a la alteración emocional, otros a las relaciones personales, ya sean familiares o sociales, y otros a conductas inadecuadas. Todos ellos no son incompatibles, siendo los más frecuentes los relacionados con la alteración emocional, es decir: Las alteraciones del estado de ánimo (desanimo, depresión…); los problemas asociados a la ansiedad; los problemas sociales y las alteraciones conductuales1.

El autocuidado se define como un conjunto de acciones dirigidas a mantener o cuidar la salud. No nacen con el individuo, sino que son aprendidas. Dependen de las costumbres, las creencias y las prácticas habituales del grupo al que pertenece cada uno. Por ello, aprender y realizar algunas actividades para cuidar de sí mismo marcará el grado de independencia y autonomía, le permitirá sentirse mejor y le proporcionará mayor grado de seguridad reduciendo posibles complicaciones1.

Pacientes renales aprenden la importancia de desarrollar la autoestima

Los pacientes de los centros de diálisis Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo (FRIAT) de la Comunidad de Madrid han participado a primeros de marzo en un taller de fomento de la autoestima organizado por el Grupo de Apoyo al Paciente y celebrado en  el centro de diálisis FRIAT Santa Engracia. Un total de 13 enfermos renales han tenido oportunidad de aprender, junto a nuestras psicólogas Maite Marín y Solmar Rodríguez, qué es la autoestima y las técnicas para mejorarla, así como la influencia que esta tiene en el desarrollo de su enfermedad2.

Estos talleres forman parte del programa formativo  de la Fundación Renal, con el que se pretende, además de fomentar la vida activa de los pacientes, ofrecerles formación de todo tipo, orientada a desarrollar sus habilidades y conocimientos y así mejorar su desarrollo personal y/o fomentar su reinserción laboral. Así, la Fundación organiza anualmente talleres formativos de fin de semana orientados a fomentar la convivencia y la relaciones interpersonales entre los enfermos renales, así como a mejorar diferentes aspectos del desarrollo personal de estos pacientes. Dentro de este programa se organizan también talleres en sala para estimular el desarrollo cognitivo o talleres de cocina2.

Estas actividades se financian con cargo al Fondo Social, aprobado por el Patronato de la Fundación en 2012, y que cada año destina una parte de sus beneficios a ayudar a pacientes en riesgo de vulnerabilidad. Así, además de ayudas de primera necesidad a pacientes con escasos recursos (comida, vivienda o medicamentos), el Fondo da cobertura a necesidades formativas2.

 

1Maite Marín. Psicóloga de la Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo (FRIAT)
2Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo (FRIAT)

 

 

 

 

 

 

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