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Sanofi

15 de octubre de 2019 | Noticias

Se dice que uno de los dolores más intensos es el de los cálculos renales, y quizás por ello el paciente que ya los ha padecido teme especialmente el momento en el que vuelva a tener un nuevo episodio. En este sentido, hasta ahora resultaba difícil predecir el momento en el que se forma una nueva piedra en el riñón.

Sin embargo, recientemente, la Clínica Mayo ha dado a conocer una nueva herramienta que podría predecir futuros episodios basándose en la búsqueda de características comunes.

Cabe recordar que los cálculos renales son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones. Las causas de los mismos son variadas, pero en general, se forman cuando la orina se concentra, lo que permite que los minerales se cristalicen y se unan. El problema de los mismos es precisamente el momento de su expulsión, que resulta muy doloroso, aunque es cierto que en realidad no suelen producir daños permanentes si son identificados correctamente.

Pacientes con eventos recurrentes

Para hacer este análisis, se utilizaron los datos obtenidos del Proyecto de Epidemiología de Rochester, para explorar una muestra de formadores crónicos de cálculos renales del Condado de Olmsted entre 1984 y 2017.

Con toda esta información se elaboró una herramienta de predicción en línea sobre la recurrencia de cálculos renales. La misma funciona incluyendo una serie de características del paciente, tales como la raza y el historial de cálculos renales, para que la herramienta pueda generar una estimación de la recurrencia.

En palabras de John Lieske[i], uno de los investigadores del estudio, “cada uno de los factores de riesgo que identificamos se ingresa en el modelo, que luego calcula una estimación del riesgo de tener otro cálculo renal en los próximos cinco o 10 años”.

En cuanto a cuáles fueron las características tenidas en cuenta para predecir los pacientes con más eventos recurrentes, estos fueron algunos como: una edad más joven, sexo masculino, un índice de masa corporal más alto, antecedentes de embarazo, y antecedentes familiares de piedras. Los investigadores también observaron que la recurrencia de los cálculos tendía a aumentar después de cada evento posterior, y el tamaño y la ubicación de los cálculos también se asocian con el riesgo de futuros episodios.

Mejorar los hábitos de vida

Sobre las implicaciones de esta herramienta, estas son diversas. A un nivel científico, se puede utilizar en estudios de investigación para identificar a los pacientes con más probabilidades de tener más ataques de cálculos renales.

Desde el punto de vista de paciente, se espera que el hecho de reconocer en esta herramienta los factores de riesgo que hacen más probable un nuevo episodio de cálculos renales, le permita ser consciente de su capacidad de mejorar sus hábitos de vida para reducir los mismos.

En este sentido, cabe recordar que para reducir el riesgo de cálculos renales es importante llevar una dieta baja en sal y sodio[ii], ya que el sodio en exceso provoca que se pierda más calcio en la orina, aumentando el riesgo de producir otro cálculo. En el caso de que el cálculo renal se deba más al acúmulo de oxalato, es importante reducir este de las comidas, evitando alimentos como: cacahuetes, té, café instantáneo, remolacha, frijoles, frutos silvestres, chocolate, verduras de hoja oscura, naranjas, tofu, boniatos y cerveza.

 

[i] https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-02/mc-mcr020419.php

[ii] https://www.kidney.org/es/atoz/content/diet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La preeclampsia prematura se asocia a un mayor riesgo de enfermedad renal 

Estas mujeres precisan de un control clínico de la enfermedad renal en los años inmediatamente posteriores al embarazo

 

La preeclampsia y la eclampsia[ii] son algunos de los trastornos que pueden aparecer durante el embarazo, relacionados con la presión arterial alta. En concreto, la preeclampsia se da en mujeres que antes tenían una presión arterial normal, y que durante el embarazo, sobre todo en torno a la semana 20, sufren un aumento de la presión arterial, generalmente con niveles superiores a 140/90, además de una mayor hinchazón de lo normal y mayores niveles de proteína en la orina. Los casos más graves, es decir, de eclampsia, ya conllevan incluso convulsiones, coma o daños a la función cerebral, por lo que es importante vigilar los niveles de presión arterial durante el embarazo.

Si bien el 75% de las preeclampsias[ii] son leves, lo cierto es que este tipo de trastornos tiene un impacto en la placenta, los riñones, el hígado, el cerebro y otros órganos y sistemas sanguíneos de la madre.

Precisamente, respecto al impacto que puede tener la preeclampsia en los riñones, un reciente estudio establecía que la preeclampsia prematura temprana[ii] puede llegar a relacionarse con varios trastornos renales crónicos posteriores en la vida de estas mujeres.

Falta de evidencia a lo largo de la vida

Es cierto que la disfunción renal asociada con la preeclampsia está bien documentada, sin embargo, son las repercusiones de la preeclampsia para la función renal posterior y la enfermedad las que parecen no estar tan claras.

En lo relativo a la preeclampsia prematura[ii], cabe señalar que ya se ha estudiado como en el período prematuro, la preeclampsia parece tener mayores efectos adversos en la madre y el neonato. Estas gestaciones tienen problemas con la perfusión placentaria alterada caracterizada por un crecimiento fetal inadecuado y oligohidramnios, lo que supone un aumento de las tasas de morbilidad y mortalidad neonatal.

Con el objetivo de conseguir mayor evidencia al respecto, el Departamento de Epidemiología del Statens Serum Institut de Dinamarca y el Departamento de Nefrología del Hospital Universitario de Copenhague, recogieron los datos de más de un millón de mujeres a lo largo 18 años tras su embarazo. Todas ellas habían tenido un embarazo que duró al menos 20 semanas y finalizaron en un parto vivo o muerte fetal en Dinamarca durante el período de enero de 1978 a octubre de 2015.

Los resultados mostraron que la preeclampsia se asociaba con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica, enfermedad renal hipertensiva y enfermedad glomerular y proteinúrica más adelante en la vida. Así, las asociaciones entre la preeclampsia y la enfermedad renal crónica y la enfermedad glomerular y proteinúrica fueron especialmente evidentes a los cinco años del último embarazo. Por el contrario, la preeclampsia se asociaba solo levemente con la enfermedad renal aguda.

La importancia de un seguimiento posterior

Es por ello que la conclusión de este trabajo es que, al menos, un subconjunto de mujeres con preeclampsia necesitan un control clínico de la enfermedad renal en los años inmediatamente posteriores al embarazo. Y es que la detección temprana de trastornos renales crónicos permite una intervención temprana para retrasar la progresión de la enfermedad.

Por otra parte, se matizó que, pese a poder hacer estas recomendaciones en base a la relación con un mayor riesgo de enfermedad, se sigue necesitando avanzar en esta área. Por ello, se concluía que se necesita más investigación para determinar qué mujeres tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad renal después de la preeclampsia, qué mecanismos subyacen a la asociación y qué seguimiento clínico e intervenciones (y en qué período de tiempo después del embarazo) sería más apropiado y efectivo realizar una intervención terapéutica.

 

[ii] https://www1.nichd.nih.gov/espanol/salud/temas/preeclampsia/informacion/Pages/default.aspx

[ii] https://www1.nichd.nih.gov/espanol/salud/temas/preeclampsia/informacion/Pages/riesgos-madre.aspx#top

[ii] https://www.bmj.com/content/365/bmj.l1516

[ii] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2210778914002992

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los bebés prematuros tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica 

El parto prematuro interrumpe la maduración del riñón, lo que da como resultado una menor dotación de nefronas que dura toda la vida

 

Se calcula que en España nacen una media de 28.000 bebés prematuros al año, una de las medias más altas de la Unión Europea según la Asociación de Padres de Niños Prematuros[ii]. Se entiende como un parto prematuro aquel que sucede antes de completarse las 37 semanas o antes de 259 días de gestación, desde el primer día del último periodo menstrual. Si bien hoy en día las nuevas tecnologías permiten mejorar la supervivencia de estos bebés, esto no implica que nacer de forma prematura no tenga consecuencias a largo plazo en la vida del niño.

En este sentido, está demostrado que los niños que nacen prematuramente tienen mayores complicaciones a corto, mediano y largo plazo[ii]. En concreto, son precisamente entre un 5-10% de los niños de menos de 1.500 gramos los que tendrán más complicaciones, apareciendo casos de problemas neurológicos, sordera, ceguera o problemas de retraso intelectual.

Si bien la mayoría de los niños prematuros tienen una vida normal, una de las cuestiones que se ha conocido recientemente es que el parto prematuro también puede relacionarse con el futuro desarrollo de una enfermedad renal crónica.

Menor desarrollo de nefronas

Así lo afirma un reciente estudio publicado en The BMJ[ii], en el que investigadores del Hospital Universitario de Skåne (Suecia) y de la Universidad de Standford de California (EE.UU.) analizaron más de cuatro millones de nacimientos en Suecia durante el periodo de 1973 a 2014.

De esta forma se pudo observar cómo el parto prematuro y el parto extremadamente prematuro (<28 semanas) se asociaban con casi el doble y el triple de riesgos de desarrollar enfermedad renal crónica respectivamente, desde el nacimiento hasta la mitad de la edad adulta. Igualmente, el parto prematuro se asocia con un mayor riesgo de insuficiencia renal durante la infancia.

Asimismo, es reseñable que este problema aparecía igualmente en hombres como en mujeres y no parecía tener tampoco relación con factores genéticos o ambientales compartidos en las familias. De hecho, la clave parece estar en el hecho de que el parto prematuro interrumpe la maduración del riñón durante un período de crecimiento crítico, lo que da como resultado una menor dotación de nefronas que dura toda la vida.

 

Medidas de prevención

De esta forma, el estudio concluye que los nacimientos prematuros pueden considerarse como factores de riesgo importantes para el desarrollo de la ERC desde la infancia hasta la edad adulta media.

La conclusión, por tanto, es doble. Por una parte, el hecho de conocer este mayor riesgo implica que sea necesario un seguimiento de estos pacientes a medio y largo plazo para asegurar la función renal a lo largo de la vida.

Por otra, parece importante tomar medidas para prevenir no solo la enfermedad renal, sino sobre todo para prevenir el número de partos prematuros. A este respecto los expertos[ii] manifiestan que es importante cuidar ciertos aspectos durante el embarazo, tales como dejar de fumar, evitar el consumo de otras drogas o tóxicos, controlar el peso y corregir la anemia.

También es importante cuidar la dieta, siendo saludable llevar una dieta baja en grasas y rica en ácidos grasos omega 3 (presente en el aceite de oliva y el pescado azul) así como el consumo de frutas y verduras.

 

[ii] http://aprem-e.org/preguntas-frecuentes/

[ii] https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-75262016000400012&script=sci_arttext&tlng=en

[ii] https://www.bmj.com/content/365/bmj.l1346

[ii] https://inatal.org/noticias/reportajes/426-evitar-el-parto-prematuro-es-posible.html

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