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Sanofi

22 de noviembre de 2017 | Noticias
La reducción de la función renal aumenta los riesgos de insuficiencia cardíaca congestiva, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares

En el año 2013 las muertes cardiovasculares atribuidas a la función renal reducida superaron en número a las muertes por insuficiencia renal en todo el mundo, según el estudio «Resultados cardiovasculares y Enfermedad Renal en Etapa Terminal en todo el mundo atribuibles al Índice de Filtrado Glomerular reducido», publicado en el Journal of the American Society of Nephrology (JASN). Este hallazgo proporciona información sobre el verdadero impacto de la enfermedad renal en las sociedades y subraya la importancia de la detección de la enfermedad renal.
La reducción de la función renal puede tener efectos perjudiciales sobre la salud cardiovascular, aumentando los riesgos de insuficiencia cardíaca congestiva, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Para comprender el impacto de la enfermedad renal crónica (ERC) en la salud cardiovascular, la doctora Bernadette Thomas, nefróloga clínica e investigadora de salud global de la Universidad de Washington, junto con docenas de colaboradores internacionales, así como con la Sociedad Internacional de Nefrología y el Consorcio de Pronóstico de Enfermedad Renal Crónica, calcularon la prevalencia de categorías reducidas de la función renal (estadios ERC 3, 4 y 5) para 188 países en 6 puntos de tiempo de 1990 a 2013 como parte del estudio Global Burden of Disease Study, estimando que en 2013, la función renal reducida se asoció con el 4% de las muertes en todo el mundo, o 2,2 millones de muertes. Más de la mitad (1,2 millones) de estas muertes atribuibles fueron muertes cardiovasculares, mientras que 0,96 millones fueron muertes por insuficiencia renal.

«Comprender el verdadero impacto en la salud de la enfermedad renal en la sociedad, requiere considerar la muerte y la discapacidad de enfermedades renales tanto cardiovasculares como terminales», señaló la Dr. Thomas. «Esto es especialmente importante en el mundo en desarrollo, donde la tasa de mortalidad ha aumentado desde 1990».

La relación de la ERC con factores de riesgo cardiovascular

Igualmente, en el XLVII Congreso de la Sociedad Española de Nefrología celebrado el pasado mes en Burgos se debatió un análisis llevado a cabo sobre una muestra de 11.505 sujetos, representativa de la población española (Estudio ENRICA), realizado por especialistas de cuatro hospitales y dos universidades españolas: concretamente el Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo), la Universidad Católica Santa Teresa de Jesús (Ávila), el Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), la Universidad Europea y la Universidad Autónoma de Madrid, el Hospital Reina Sofía de Córdoba y el Hospital Torrecárdenas de Almería, sobre la elevación exponencial de sufrir Enfermedad Renal Crónica (ERC) por la acumulación de Factores de Riesgo Cardiovascular (FRCV).

La citada investigación ha analizado en concreto la relación de la ERC con diez factores de riesgo cardiovascular: edad, hipertensión arterial, obesidad, obesidad abdominal, tabaquismo, LDL colesterol elevado, HDL colesterol disminuido, hipertrigliceridemia, diabetes y sedentarismo. Sobre una muestra de 11.505 sujetos, el estudio arroja datos muy esclarecedores. Así, mientras que la prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica en sujetos sin factores de riesgo cardiovascular apenas se sitúa en el 4,5%, esta se elevó por encima del 52% en pacientes que presentan entre los ocho y los diez factores de riesgo analizados. La prevalencia además va subiendo de forma “progresiva y exponencial” de acuerdo con la acumulación de factores de riesgo. Y así alcanza ya al 10,4% de la población con solo dos factores de riesgo, y así hasta llegar al mencionado 52,3% de sujetos con 8-10 FRCV.

Así, y como ha ratificado esta investigación, la presencia de factores de riesgo cardiovascular aumenta de forma muy destacada el riesgo de presentar enfermedad renal. De hecho, se calcula que al menos un 25% de los pacientes con Enfermedad Cardiovascular (ECV) tienen una ERC relevante, aunque muchos más tendrían una afectación silente, no diagnosticada. La ERC afecta al 10% de la población adulta y a más del 20% de los mayores de 60 años, una cifra que aumenta hasta el 40% en aquellas personas afectadas por diabetes.

Inversamente, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) es un factor de riesgo predictor de la Enfermedad Cardiovascular (ECV), independiente de otros factores como la hipertensión arterial, la dislipemia o la obesidad. Además, al alcanzar cierto estadio (concretamente el estadio 3b), dispara el riesgo cardiovascular. A medida que la función renal disminuye, el riesgo de morir por fallos del corazón aumenta, hasta tal punto que la causa habitual de muerte en los pacientes renales son los problemas cardiovasculares más que la insuficiencia renal en sí misma. En concreto, en las personas que están en diálisis, la enfermedad cardiovascular es responsable del 50% de las muertes.

 

 

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