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Sanofi

5 de mayo de 2017 | Noticias
Los pacientes con enfermedad renal crónica tienen un riesgo elevado de deterioro nutricional

Los pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) tienen un riesgo elevado de deterioro nutricional, favorecido por diversas alteraciones fisiopatológicas y comorbilidades: Situación de resistencia periférica a la insulina y una sensibilidad aumentada al glucagón que, entre otros efectos, produce un enlentecimiento del vaciado gástrico y, por tanto, una disminución del apetito; La propia uremia también contribuye a la anorexia que presentan estos pacientes; Cuando existan alteraciones hidroelectrolíticas, la utilización de los nutrientes puede no ser óptima; Las infecciones repetidas del tracto urinario también favorecen la malnutrición, tanto por acompañarse frecuentemente de una disminución del apetito, como por el aumento del gasto energético que originan; El riñón interviene en el recambio proteico y en la producción neta de glucosa, lo que influye en el estado nutritivo de estos enfermos; El tratamiento sustitutivo con diálisis también ocasiona un aumento en las pérdidas energéticoproteicas y en los micronutrientes1-2.

Entre el 30-70% de los pacientes en diálisis están malnutridos

La nutrición es especialmente importante en tres grupos de pacientes con insuficiencia renal crónica.

En primer lugar, está el paciente en diálisis de mantenimiento con un proceso hipercatabólico añadido. En este caso, el objetivo de la nutrición será cubrir los requerimientos aumentados de nutrientes, prevenir la pérdida de masa magra, estimular la cicatrización y mejorar la inmunocompetencia. Por ello, el soporte nutricional tendrá la misma importancia que en cualquier estado hipercatabólico y se ajustará la diálisis necesaria para aclarar los metabolitos y el exceso de volumen aportado con el soporte nutricional.

Otro grupo son los pacientes con insuficiencia renal crónica, pero sin un hipercatabolismo asociado y que, al menos de momento, no se van a incluir en un programa de diálisis, debido a la edad o a que la insuficiencia renal es de grado moderado todavía. En estos pacientes el objetivo será mantener el estado nutricional, disminuir la toxicidad urémica y retardar la progresión de la insuficiencia renal.

En el tercer grupo de pacientes con enfermedad renal terminal (ERT), se incluyen a los tratados con diálisis peritoneal (DP) o con hemodiálisis (HD), pero sin enfermedad catabólica. En estos pacientes es frecuente la malnutrición asociada a la inflamación, que aumenta el riesgo de morbimortalidad, independientemente de la enfermedad de base. Los objetivos serán mejorar la síntesis de proteínas viscerales, estimular la inmunocompetencia y mejorar la calidad de vida.

En distintos estudios se ha estimado que el 30-70% de los pacientes en diálisis están malnutridos, y ello es un importante predictor de morbimortalidad. De hecho, incluso existe una correlación entre malnutrición antes de empezar la diálisis y mortalidad en diálisis. Estos problemas de malnutrición e inflamación en individuos con ERT han motivado el desarrollo de una nueva terminología.

La malnutrición en diálisis es frecuente y multifactorial. Son necesarios estudios prospectivos y controlados sobre el efecto de las distintas formas de soporte nutricional y de los tratamientos farmacológicos sobre el estado de nutrición y sobre la morbimortalidad3.

 

1 Agustín de la Mano Hernández, Hospital de Henares. Coslada, Madrid

2Ana Moráis López, Hospital Infantil Universitario La Paz. Madrid.

3Riobó Serván, P., Ortíz Arduán, A., Nutrición e insuficiencia renal crónica. Nutrición Hospitalaria 2012

 

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